lunes, 24 de abril de 2017

De carne y sueños


Desfilaban
uno tras otro,
sin permiso,
sin tregua:
dulces, etéreos, cómplices,
azul-lamento algunos;
eléctrizantes, boreales,
audaces,
vertebradores de luz los más;
los menos, embriagados
de arsénico.

Todos ellos te amaban,
arrojaban a tus pies sus temores,
se atrincheraban tras la cálida sombra
de tu alma,
alquimistas fugaces de mi exilio,
perpetuándose
en un crisol de futuras ausencias.

Hoy reclamo sus melíferos huesos
vengo a sus tumbas con flores
antiguas,
evocando mi patria perdida,
destejiendo latidos, pronombres,
risas y llantos, condenas y gozos.
Eran de carne y sueños los días;
fueron niños
creciendo en mi seno.
Sucumbieron muy pronto a la muerte,
al hachazo
 de un tiempo metálico.

domingo, 16 de abril de 2017

Arena



Jugaba con arena,
modelaba
la tarde entre sus manos:
ahora una flor, un pájaro,
un paisaje,
algún velero,
bebidos de repente
por las olas.

Un misterio le salía al encuentro
en cada punto cardinal
del día.
Aleteaban sus brazos
bajo un cielo ligero
para luego buscar
el seguro puerto
de su mano.

Jugó con ella el tiempo
(el tiempo y ella, frágiles ambos,
ambos hechos de arena
y espejismos)
la modeló con tijeras de sombra;
le inventó un mar secreto
donde albergar las reliquias
de su infancia.
Allí naufragaba, allí nacía
de nuevo al mundo,
rebuscando en sus fondos amarillos:
una brújula, un sueño
carcomido, un ayer  no devorado todavía o,
simplemente,
la silueta pura, perfecta,
del amor.



lunes, 27 de marzo de 2017

Yo Acuso



No doy tregua.
Yo Acuso.
Soy quien husmea en su aura
de sombras.
Ven.
Sigue la flecha de mi gesto, afila
el hacha de tu lengua
en sus vísceras.
¿Qué es la verdad,
al fin y al cabo?
La verdad es una mueca 
del cielo, un espejo 
viciado.
Y ya hemos devorado suficientes
derrotas.
Llevo a la serpiente enroscada
en el hígado;
un dolor como a bilis nevada
en la sangre
del miedo.
Y tú me preguntas
¿para qué tanto incendio?
¿para qué tanta escarcha?

Simplemente
la muerte de la luz me alimenta.
Crezco
si vomito silencios
de acero.
Puedo hundir una flota
afilando mi odio.

Simplemente,
me hago fuerte ulcerando
la duda.
Simplemente,
 Yo Acuso.

sábado, 18 de marzo de 2017

Whatsapp?


Entren, señores, entren,
vendo palabras, sí, palabras:
edulcoradas, atrevidas, incendiarias,
vertiginosas, delirantes;
píldoras verdes contra la soledad
aquí,
a un breve golpe de timón
de sus dedos.

Cuelguen a la entrada
toda Identidad, vacíen los bolsillos
de sus neuronas y
relájense. 

Vendo palabras: blandas, simples,
ácidas,
aliñadas con imágenes,
solitarias como islas;
casi todas
frugales, casi todas 
desleídas en el vaso 
del tedio 
de un domingo cualquiera.

Palabras
para  todos los abandonos,
para casi todos las muertes.


No se preocupen, son inocuas:
les cortamos las alas,
las vacunamos contra la rebeldía.
Ustedes solo deben elegir
qué temor achicar,
de qué silencio huir,
qué verdad enterrar.

Pasen y vean, señores,
envíen y reenvien auroras
boreales, bits, bytes, megabytes,
deslices,
gigas,
humo.

Diviértanse, 
imaginen, 
olviden 
y, sobre todo,
no dejen de reír.

Jueguen a disgregarse
en su loca ingravidez.

Pasen y vean...






martes, 14 de marzo de 2017

Silencio



Juego a lamerte el alma,
a revelar la espina dorsal
de tu verdad,
y te acaricio
con preguntas anémicas;
temo tu adusta voz,
el acero cruento
de tus uñas clavándose
sobre el magma de alguna herida
abierta.

Desnúdate
para mí
esta noche:
te vestirán mis labios
con el altivo traje
de un poema.

Ah, pero tú sabes que me miento
al pensarte;
arde un latido oscuro en ti que apellida
una muerte prematura.
La bilis de tu aura enmudece
a menudo
mis manos,
que excavan, sin saberlo, un túnel
sembrado de serpientes.

Juega conmigo,
Silencio:
háblame en un lenguaje
indescifrable.

Demuestra al mundo
la banalidad de las palabras.



martes, 21 de febrero de 2017

Desconocidos


Estás tan cerca,
 y apenas te conozco;
hay algo, alguien, que interfiere
entre tu voz y yo: la escarcha de un rencor
antiguo, la caducada espuma 
del orgullo,
tal vez alguna que otra muerte
domesticada a latigazos
de silencio.

¿Quién eres? -te pregunto-
Soy yo, el de siempre – me respondes-
¿no me recuerdas?
Cargas mi sombra sobre tus costillas
desde la infancia
(desde la eternidad)

Puedes tocarme, estoy aquí,
a tu lado: carnal,
ausente,
apenas a un año  luz
de tu verdad.

Ven a buscarme
cuando me haya marchado.
Temo que llegues
camuflada bajo piedras
de ironía,
vomitándome el alquitrán
de una promesa.
Temo la luz que hiere
las palabras
que no sé pronunciar.

Hola y Adiós,
mi querida enemiga;
mi íntima 
desconocida.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Lázaro

                                         
                                                  

                                                                                A   Mar   
                                                                                    
                                                                            
Lázaro, ¿duermes?

Todavía es temprano.
Ven. Juega conmigo.
He amordazado a los perros
del silencio
para que no me despierten.

Es mi turno:
contraataco con el Tres
de Corazones
a este martes de Espadas
que se ha confabulado
con la noche.
El As de Picas acecha
en la espesura, afila su sombra
de ciprés
en nuestro cuello.
No le temas,
no sabe
de nuestros mundos 
secretos, de estas vendas
que protegen
mi ceguera cuando sueño
que sueñas, que habitas
en un lecho dulce y leve.

Haz leña del olvido,
tú, que has quemado las últimas naves
del presente.

Sueña, Lázaro amigo, sigue existiendo
para mí en aquél verano
donde aparcamos
nuestra juventud.




miércoles, 25 de enero de 2017

Se nos ahogó Venecia



¡Despierta,
querida hermana!:
se nos ahogó Venecia.

Sucedió ayer mismo,
siglos antes
de que tú te marcharas
para siempre.
(¿Recuerdas
el año- alud
en que rodamos cuesta abajo
del Adiós?).
Dijiste:
"he muerto, Rose".
No te creí.
Lo supe
el día en que Florencia
amaneció decapitada.
Pude reconocer
el abismo en los posos
del té
que no bebimos.
El hilo rojo que tejiera
la sangre
de nuestra juventud
agrió las rosas rojas
del destino.

Hoy quiero fundar Roma
sin ti (contigo);
beberme París a tu salud;
evitar que Venecia sea devorada
una y mil veces
por el águila
de las interrogantes.