domingo, 10 de marzo de 2019

Huelga indefinida de Nostalgia



Escúchenos atentamente, hermana,
y no se altere, por favor,
ni pretenda juzgarnos mal por ello.
Es tan difícil dar este paso
después de tantos años al servicio de su voluntad:
hemos decidido
darle punto y final a sus caprichos.

Nosotros, sus leales lacayos,
Nos hemos declarado en huelga indefinida de Nostalgia.

Por tanto,
no se obstine,
no vamos a seguir escribiendo los-versos-más-tristes-esta-noche-
porque las pesadillas se hayan cebado con el caparazón de su memoria
ni le disparemos dardo alguno a la luna
ni vamos a permitir frases tales como:
el silencio es un árbol de raíces antiguas
solo porque la vida no le ha tratado bien.

Estamos ya muy fatigados de tanto dar vueltas alrededor de la noria
de la melancolía.

Escúchenos bien (y esto sí es una amenaza):
Nos hemos convertido en una tribu implacable, devoradora de tragicomedias enlatadas,
de discursos lastimeros enfangados en los charcos
de la mediocridad.

Así que, por favor,
cuando sienta la necesidad de levantarse a las tres de la mañana
y poner en marcha la cuerda de su “impulso creativo”
vuelva a su cama y duerma.
Trate de contemplar la vida
con los ojos abiertos;
quítese de una vez por todas las espinas y arrójelas al mar
del desconsuelo.
Piense en el mundo como un lugar hermoso en el que no cabe apenas
el dolor, la traición o la mentira,
y cuando vuelva a golpearse duramente contra el hierro 
de la realidad,
y se sienta abatida, resentida, dolida …..
tómese un buen trago de whisky , háblele a los gatos de la calle,
o devore un buen libro.

Por favor, no vuelta a despertarnos.

No permita que cale la tormenta en nuestros frágiles huesos.
No nos arroje así, desnudos, indefensos,
a las tortuosas avenidas 
de un poema.



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