lunes, 24 de noviembre de 2014

Donde germina el verso



No me dueles, silencio

-Huía la palabra hacia el vórtice de su significado;
huía
fuego adentro, savia adentro,
hasta hundir su hígado en el alma de la transparencia-

No me dueles silencio.
Es ígneo tu esqueleto,
sus ramas,
palpitantes espejos
donde el alma
desdobla su rostro más profundo.

Palabra,
chirrían mis pupilas
cuando te saben muerta
y el vacío te arranca la costra de una estrella
para dorar su canto.
Desnúdame de arpegios
las vísceras del verbo,
bórrame de tu cauce la oquedad,
los insectos
del orgullo, la lira
de la nada.

Dame a beber la sangre
donde germina el verso.








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