sábado, 9 de mayo de 2026

TODAVÍA

 


¿En qué momento fue?


¿Cuándo nos dimos cuenta

de que nos balanceamos

en la cuerda floja

de lo absurdo?


Un buen día despertamos, como siempre,

tendimos nuestros sueños al viento

del destino

-ardía un fuego sagrado en nuestras vísceras

que agitaba las cuerdas del presente

y nos impulsaba al infinito-


¿Recuerdas?

Con el humo de algún triste cigarro

dibujábamos la piel

del paraíso.


Algo cambió sin apenas darnos cuenta.

El aire se hizo denso, enrarecido.

Sentimos, de pronto,

un indoloro vacío en la memoria.


En algún instante del anodino ritual

de nuestras vidas

se quebraron todas las preguntas.

Y seguimos como si no pasara nada...


¿Para qué bucear entre las algas

del dolor más profundo,

recorrer los pasillos de la noche

o abrir puertas selladas de la infancia?


¿Para qué tanto vómito de tinta?

¿tanta sangre vertida

en el río candente de un poema?


Ven,

empecemos de nuevo,

todavía no es tarde

para vencer al duende

que fosiliza las savia de los árboles.


Aún no es tarde

para licuar las amapolas

coaguladas en los pliegues 

del olvido.

Fluir, creer, crear

hasta fundirnos

entre los brazos de un mar tempestuoso.


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