jueves, 1 de diciembre de 2016

El árbol


Eres un árbol y no lo sabes,
un árbol raro de místicas raíces.
Solo hay que talarte un poco
la ternura, afilar tus silencios
con un cuchillo lento, pellizcarte sutilmente
el orgullo
o dejar que las hormigas devoren tu corazón
de lluvia
para que fructifiques.

Sí, eres un árbol,
nada menos;
nada más que un árbol.
Danos tu carne
verde, el rojo delirio
de tu sangre:
tenemos hambre,
tenemos sed,
cojeamos de estrellas...

No lo sabes, pero,
quizá
tu madera alimente
la hoguera que mitiga
el hastío,
y tu cabello de hojas
nos resguarde este largo invierno del acero
del cielo

¡Qué dulce paraguas
para la muerte!

¡Qué bello resplandor
 tu sacrificio!

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