Hay sombras que parpadean luz
y no lo saben.
Hay galaxias que brotan
de la noche más negra
y cadenas de infancia mutiladas
por el viento salvaje de un poema.
Mis ojos devoraron vorazmente
los incendiarios frutos
de su sangre.
Sentí el beso de un fuego en mis pupilas.
Entendí que el dolor no digerido
podía engendrar estrellas
o relámpagos.
Hacer añicos
los espejos rotos de la infancia
con el ciclón de un verso.
Hay sombras
de cuyo vientre brotan pájaros de hielo
que se aferran al útero del tiempo.
No hurgues más
en charcos de tiniebla,
quítate ya las vendas de tu alma
y escucha al niño que grita en lo profundo
de tu corazón encarcelado.
No huyas,
escapa de la noche
de tu herida
VIVE
Es apenas un guiño la existencia.





